¿Por qué son 42 kilómetros 195 metros?


¿Sabes por qué un Maratón tiene una distancia de 42 kilómetros 195 metros exactos? Detrás de la distancia hay un gran mito y mucha historia.

A pesar de las controversias en fechas, distancias y razones, hasta el momento sólo hay un por qué del origen de lo míticos 42 kilómetros 195 metros. Como muchas historias, su origen está en Grecia y en la guerra que ésta mantenía con Persia.

Se trata quizá de un cuento de hadas para runners, pero sin duda es la historia de la más apasionante distancia de fondo: el Maratón. Aquella ardua tarea que tan sólo se aventura a conseguir el 1% de la población, y aún con ello arrastra mareas de hombres y mujeres que buscan la conquista de sí mismos.

Corría el año de 490 a.c cuando Grecia libraba una batalla en contra de Persia. En Maratón, una playa semidesértica con humildes casas de pescadores, se enfrentaron unos doce mil soldados griegos ante un ejército ampliamente superior, que llegaba a los 30 o 40 mil persas que amenazaban con llegar a Atenas y violar mujeres y matar niños.

Los griegos tenían la consigna de matar a sus propios hijos si Persia lograba la victoria. Contra todo pronóstico, el austero ejército griego ganó la batalla y entonces surgió el temor de que los atenienses se mataran entre sí por lo que había que avisarles del triunfo. Es ahí en donde la historia de Maratón cobra vida. Los maratonianos delegaron en Filípides la tarea de correr desde Maratón hasta Atenas para avisar a hombres y mujeres sobre la victoria y salvar así a miles de familias.

Entonces ese hombre corrió de madrugada para llevar la noticia. Tras varias horas de carrera, entró a Atenas y gritó ¡victoria! ¡victoria! ¡victoria! y se desplomó ante el esfuerzo. Con el conocimiento del triunfo, la ciudad cerró sus puertas. Y se salvó.

¿Y los 195 metros?
Esta es la mejor parte de la historia. La distancia válida hasta hoy para un maratón es de 42 kilómetros 195 metros y no hay nada mítico o anecdótico en el hecho, simplemente se debe un poco al azar y otro al capricho. Era 1908 y los Juegos Olímpicos se llevarían acabo en Londres. El Príncipe de Gales, Jorge V y la Reina Alexandra quisieron que la carrera se comenzara en el Castillo de Windsor, para poder verla con comodidad (según parece llovía).

Asimismo para poder ver la llegada pidieron que ésta fuese frente al palco real dentro del estadio Olímpico, la distancia resultante de este par de caprichos fue de 42.195 metros, lo que hasta ahora mide un Maratón, sin excepción alguna.

Por ser una carrera extenuante, el Maratón no incluía una versión femenina. Fue en 1967 cuando Kathrine V Switzer desafió las normas establecidas y se convirtió en la primera mujer en correr un Maratón. Para lograrlo, se inscribió como KV Switzer, y cruzó la línea de salida con el número 261 como si fuera un corredor más.

Hasta ahora nadie ha conseguido bajar de las dos horas, pero…

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