Archivo diario: 24 octubre, 2014

App de apoyo a asmáticos

Mi Asma, es una aplicación gratuita que facilita información, servicios y apoyo a los pacientes asmáticos o a sus familiares. Desarrollada con el asesoramiento de expertos en asma y rinitis alérgica en España, 
Ofrece útiles consejos y herramientas específicas de seguimiento y gestión de los síntomas del asma.
Una vez registrado, contestarás unas preguntas sencillas que permitirán a la aplicación Mi Asma crear tu perfil.
Mi Asma
De este modo, Mi Asma puede convertirse en una útil herramienta para las personas que quieren entender mejor la enfermedad y mantenerla bien controlada.
Mi Asma App cuenta con el aval de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) 
Características de Mi Asma: 
Información actualizada sobre el polen, la temperatura y la humedad • Recordatorios y consejos prácticos personalizados enviados directamente a tu dispositivo móvil
Asthma Control Test (ACT™) o Test de Control del Asma que te ayudará a realizar un mejor seguimiento y control de la enfermedad, los resultados podrán ser compartidos con tu médico(a) o enfermera(o).
Una biblioteca con información acerca del asma, incluyendo:
Consejos prácticos para pacientes con asma que desean viajar
Manejo de inhaladores
• Otras patologías asociadas 
• Consejos sobre estilos de vida saludables para pacientes asmáticos
 
En Google Play y en iOS
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6 BASIC STEPS TO GET STARTED EXERCISING

Exercise is an important part of any health plan and an excellent way of keeping your immune system in shape as well. While most people know that staying active is essential if you want to live a healthy life, starting an exercise routine can be daunting for anyone who’s never done it and doesn’t know what to expect.

With that in mind, here’s a six-step plan that can help anyone start exercising, even if you never have before.

1. Realize the importance of physical exercise.

The first step is realizing just how important it is to get regular exercise. Regular exercise is vital to a healthy immune system. You must make regular exercise a top priority, especially as the seasons change and you’re increasingly indoors, where germs are spread easily. Think of small ways to get more exercise into your daily routine. Even small choices, like taking the stairs instead of the elevator, can make a big difference.

2. Consult your physician.

If you aren’t currently on a regular exercise program, get medical clearance if you have health problems or if you’re over 40 years of age. See a physician if you have heart disease or high blood pressure. Also consult your doctor if, when exercising, you experience extreme breathlessness, pain or pressure in the chest, arm, teeth, jaw, or neck, or dizziness, fainting, or abnormal heart action (palpitations or irregular heartbeat).

3. Select an activity you can enjoy.

Next, select an activity that you enjoy — such as bicycling, swimming, or racket sports. Make a commitment to do it daily for at least 20 minutes, preferably an hour. Make enjoyment your goal. Move your body enough to elevate your heart rate above its resting rate.

4. Monitor exercise intensity.

Exercise intensity is determined by measuring your heart rate (the number of times your heart beats per minute). While exercising, place the index and middle finger of one hand on the side of the neck just below the angle of the jaw or on the opposite wrist. Beginning with zero, count the number of heartbeats for six seconds. Simply add a zero to this number, and that’s your pulse.

For example, if you counted 14 beats, your heart rate would be 140. Would this be a good number? It depends upon your “training zone.” Your maximum training heart rate can be found simply by subtracting your age from 185. For example, if you are 40 years old your maximum heart rate would be 145. Your minimum training heart rate would be 20 less. In the case of a 40-year-old this would be 125.

So your training zone would be a heartbeat between 125 and 145 beats per minute. Having a heart rate of 140, then, would be pretty good — you’re working out at the upper end of your training zone. For maximum health benefits, stay in this range and never exceed it.

5. Do it often.

Exercise should be performed on a regular basis. A minimum of 15 to 20 minutes of exercising at your training heart rate at least three times a week is a necessity. Brisk walking (five miles an hour) for approximately 30 minutes may be the best form of exercise for weight loss, and the risks are extremely low.

6. Stay motivated.

Fire up your motivation by setting exercise goals, varying your routine, and keeping a record of your activities and progress. If at some point your enthusiasm wanes, skip one or two workouts. You’ll come back later with an even stronger commitment.


El cuerpo cuando corremos

¿Qué transformaciones y beneficios se producen en nuestro cuerpo por el simple hecho de correr? Pues bien, a través de este vídeo puedes hacer un viaje por el interior de tu cuerpo y visualizar todos los cambios y adaptaciones que se producen en el mismo, desde el primer paso hasta el último, durante tu entrenamiento o carrera.

A grandes rasgos podemos decir que la carrera a pie puede influir en la mayoría de las funciones orgánicas. Diversas investigaciones han demostrado que el ejercicio físico, y concretamente correr, prolonga la vida.

El mero hecho de correr varias veces a la semana a unos 6 minutos/Km ya es suficiente para que nuestro organismo se vea positivamente influenciado. Corriendo entre 8 y 16 Km a la semana el riesgo de ataque cardiaco se verá reducido en un 20%. Una tanda de ejercicios diarios de unos 15 minutos puede ser más tranquilizante que cualquier otro fármaco destinado a este fin.

Todo apunta hacia una mejora general del estado físico y mental. Veamos algunas de estas influencias sobre nuestro organismo:

Articulaciones. Se verán lubricadas y más flexibles, sin embargo, en el caso de estar afectadas por una enfermedad puede ser contraproducente y deteriorarse aún mas.

Cerebro. Corriendo se liberan endorfinas que producen una sensación de bienestar y exaltación de ánimo. El funcionamiento mental mejora de forma general.

Circulación. Durante el ejercicio la mayoría de los tejidos y órganos, excepto aquellos directamente utilizados, se drenan de sangre. Durante la recuperación las venas y arterias se dilatan para admitir un mayor volumen de sangre y poder dirigirlo hacia aquellos órganos que lo necesiten.

¿Que ocurre en nuestro cuerpo cuando corremos?

Equilibrio Electrolítico. Se aumenta el flujo sanguíneo de los riñones con lo cual se disminuye el riesgo de deficiencias. Con el sudor se pierde un gran volumen de electrolitos disueltos en el.

Hormonas. Si se corre a ritmo alto, el organismo tiende a generar más hormonas del crecimiento, se estimula el desarrollo muscular, las grasas se descomponen más rápidamente y aumenta la reparación de los huesos. Se aumenta el nivel en sangre de una hormona tiroidea llamada tiroxina encargada de aumentar la síntesis de proteínas y de intensificar la producción de mitocondrias.

Huesos. Si se corre con moderación ayudamos a aumentar el grosor de los huesos de las piernas y los pies. Sin embargo, los corredores de mas de 80 Km semanales pueden llegar a tener la columna más delgada con lo cual es aconsejable el fortalecimiento de esta zona.

Músculos. Se aumenta la cantidad de vasos que suministran sangre a cada célula muscular, se incrementa la cantidad de mitocondrias, eleva el nivel de enzimas aeróbicas y se estimula a las células musculares a quemar las grasas.

Nivel de grasa corporal. El hombre tiene un 22% de grasa corporal, la mujer un 27%. Estos niveles se pueden rebajar si se dedican tres sesiones a la semana de 30 minutos. Esto supone quemar unas 1300 calorías a la semana.

Presión cardiaca y sanguínea. Las paredes del corazón ganan grosor al igual que los ventrículos ganan tamaño. Esto permite que con cada latido, llegue más sangre a los pulmones. El pulso en reposo puede bajar en mas de un 20%.

Pulmones. No se podrá mejorar el funcionamiento de los pulmones pero si el de los músculos respiratorios como el diafragma.

Resistencia a las infecciones. Correr entre 25 Km y 50 Km semanales mejora el sistema inmunitario. Sin embargo después de un esfuerzo de alta exigencia, ocurre todo lo contrario ya que el sistema inmunológico no esta trabajando al máximo rendimiento mientras esta en el proceso de recuperación.