Archivo mensual: enero 2011

Fiestas del Carmen 2010

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Para aprender más y mejorar la memoria: ¡más ejercicio!

Un hecho que nos habían anunciado hace miles de años y que, sin embargo, no hemos podido comprobar hasta hoy, el ejercicio físico y la dieta,  tienen un impacto positivo y muy saludable sobre el cerebro. O sea que la salud física redunda en una mejor salud mental.
El tipo de ejercicio que se piensa que es más importante para el cerebro es ejercicio aeróbico. Correr, por ejemplo, o jugar al fútbol, o sea, ejercicios en el cual uno está usando coordinación, pensamiento y está usando una serie de otros atributos.
El ejercicio es…, son muchas cosas que están funcionando al mismo tiempo. Y lo más importante del ejercicio es que son miles de años de evolución. El ejercicio sin duda tiene que ser parte de nuestra vida. Y el cerebro que tenemos hoy día es un cerebro que se formó a través del ejercicio. Incluso se piensa que los genes que tenemos están ansiosos de ejercicio.
Se sabe que haciendo ejercicio, uno reduce el riesgo de Alzheimer y no solamente Alzheimer sino de muchas otras enfermedades sin duda… degenerativas y no solamente degenerativas, emociones. Hoy día, se sabe que la falta de ejercicio está relacionada con la depresión. Con depresión y enfermedades bipolares…
El hecho de que los genes necesiten ejercicio y no se les dé ejercicio, podemos explicar varias enfermedades en estos días que son enfermedades nuevas.

Deseos para el 2011

Autor: Eduard Punset 1 Enero 2011

No sé quién todavía me hizo llegar el siguiente anónimo que figura en la cripta de Westminster de un obispo de 1100 d.C. La cripta reza así: “Cuando era muy joven quise cambiar el mundo hasta que me di cuenta que no cambiaría. En mi madurez me resigné en cambiar únicamente a mi familia y seres más próximos. Tampoco ellos quisieron saber nada. Ahora, ya viejo, me doy cuenta que si hubiera empezado por cambiarme a mí mismo, la familia habría seguido mi ejemplo y, tal vez, el mundo”.

Si hubieramos podido hablar con aquel obispo le habríamos intentado convencer de que estaba equivocado; de que tenía toda la razón al comienzo y que hubiera debido insistir en cambiar el mundo de afuera, en lugar de mirarse a los intestinos como quiso hacer al final.

Es muy difícil distinguir entre las decisiones conscientes e inconscientes -las más-, de nuestro propio cerebro. Lo importante es la manada de la que formamos parte y no tanto uno mismo. Sugerirle a la manada nuevas maneras de reducir los índices de violencia, de incrementar los de altruismo, de gestionar sus emociones en lugar de dejarse arrebatar por ellas, de trabajar cooperativamente en equipo, de solucionar conflictos en lugar de crearlos, de constatar que hay vida antes de la muerte, de aprovechar el hecho de que la felicidad está en la sala de espera de la felicidad, de que en el mundo globalizado de hoy es imposible liderar sin conocer los ritos de la manada y practicar la democracia. De que por primera vez en la evolución la gente tiene futuro.

Veámoslo juntos en el 2011.